sábado, 27 de septiembre de 2014

MIL JARDINES OCULTOS. MIL INTERPRETACIONES

POR NATALÍ ROBLES























Solo para nosotros viven todas las cosas bajo el sol
      Vicente Huidobro                                                                                                                                    

Mil jardines ocultos, es la instalación  del artista plástico Salvador Jacobo, originario de Morelia. En su obra presenta una serie de 80 personajes de gran formato, plasmados sobre madera, pintados con tinta y acrílico, mismos  que  se posan creando un espacio destinado para el goce estético a partir de los elementos poéticos que  constituyen un jardín. De manera tradicional, un jardín nos remite a un espacio donde va a privilegiar  la belleza y los elementos naturales pero el jardín de Salvador Jacobo es diferente, ya que integra elementos artificiales  donde siempre habían reinado elementos naturales  e incluso va más allá, al integrar al espectador en su paisaje.
“Cada historia se anima por elementos independientes y se puede leer por fragmentos; ya dependerá del interés de cada persona si se acerca al trabajo completo y lo descifra en su complejidad”. Salvador Jacobo.

TODO Y SIEMPRE, CASI Y QUIZÁS


POR BLANCA VILLALPANDO

FOTO: FACEBOOK, DIÓGENES EL PERRO, SEBASTIÁN PORTILLO
Libro de textos breves de Caliche Caroma, pseudónimo tras el que se oculta -y quizás ríe- Carlos Rojas. Contiene en sus 60 páginas, tamaño media cuartilla, una buena cantidad de textos que se podrían calificar como crónicas ficticias o ficciones reales. Todas ellas trabajadas en un tono áspero, roñoso, oxidado; a veces melancólico, a veces crítico. Arremete contra la clase política y poética, principalmente; aunque no deja fuera los señalamientos en contra la sociedad.
Se advierten en sus páginas, restos, residuos, infecciones contraídas por el trato frecuente con escritores de la calaña hermosa de Bukowski, Kerouac, Ginsberg, Bolaño, o Santiago Papasquiaro. Esto en los modos irreverentes del discurso y en los temas que aborda: lo inmediato, lo cotidiano de una ciudad caótica, lo que nos sale al paso en el camión, en cualquier plaza pública, en cualquier cantina de Morelia (o de cualquier otra ciudad en México).
Carlos, Caliche, ha conformado un estilo metiendo en una licuadora a filósofos inefables junto al chavo del ocho, anuncios de Radio Ranchito revueltos con ciencia ficción, crítica condimentada con sabroso cachondeo, enchiladas placeras, perros epicúreos y cínicos, eyaculaciones mentales y búsqueda alcohólica de la iluminación espiritual. ¿Autobiográfico? Todo texto tiene algo de autobiográfico, en tanto que es el resultado de una experiencia vital, de la asimilación y digestión de todo tipo de encuentros y contusiones que nos ofrece la realidad. Así lo afirma Caliche Caroma en la genuflexión verbal número 16: He aprendido más en el transporte público que en la escuela.

EL ARTE Y LA POLÍTICA. EL PROBLEMA DE LO NUEVO COMO DEVENIR MINORITARIO

POR TRILCE. A. MENDOZA












Para Deleuze y Guattari el arte es una de las vertientes en la que problematizan el concepto de lo nuevo que parecía superado por la posmodernidad. La avidez de lo nuevo, como define Foucault a la modernidad, es retomada por ambos para formular las bases de una ontología basada en ese principio; ¿cómo es posible que el ser se diferencie una y otra vez y se mantenga unívoco? Si bien las hipótesis deleuzo- guattarianas sobre el fundamento del ser se pueden cuestionar, aun así resulta interesante cómo es que vuelven un problema ontológico en una dimensión política y ejemplifican esto precisamente con el arte de cada época pero, sobre todo, de la actual. Desde la literatura de la Rusia zarista en la que se censuraba todo aquello que fuese una crítica a la teología, pero no al sistema político, devino en un arte cumbre cargado de crítica hacia el orden establecido. Así, por ejemplo, también en las revueltas des-colonizadoras de África durante la segunda década del s. XX encabezadas por escritores como Franz Fanon que detallaban la opresión sobre los dominados; todos estos ejemplos de obras de arte (ficción) que contribuyeron a cambiar los discursos que operaban en ese momento. Se delegaron a la tarea de hablar en nombre de los que no podían hacerlo. Así encontramos que las artes han cuestionado los discursos imperantes o mayoritarios, según la terminología de Deleuze, modificando, de manera sutil el discurso; y sin embargo han quedado poco a poco segmentarizadas por los discursos academicistas que las engloban. Tenemos entonces en la actualidad artes que son consideradas menores, pero en las que, quizás, se estén gestando grandes revoluciones del pensamiento.

viernes, 26 de septiembre de 2014

COMENTARIOS SOBRE EL ORIGEN Y EVOLUCIÓN DE LOS ICONOS EN LA EDAD MEDIA

POR FRANCISCO BÉJAR
Septiembre 19 de 2014
























El uso de las imágenes diferenció al Cristianismo medieval de las dos religiones monoteístas de la época –el judaísmo y el Islam–, y a su vez el icono se confirmó como el estandarte del catolicismo romano que confirmaba su poder imperial en Occidente. De esta manera la Iglesia hizo de las representaciones visuales su señal particular de identidad,[1]  justificando el papel de la imagen en el culto como benéfica bajo dos conceptos básicos al explicar que los iconos y programas visuales incitaban a conocer, rememorar y reproducir el ejemplo de los mártires y santos; y en segundo término argumentaba que la contemplación de las escenas santas de una manera visibles facilitaba alcanzar un estado mental y espiritual óptimo, propiciando así el clímax místico.[2]




[1] BASCHET, Jerome, “Poder de Dios y poder de la iglesia en las representaciones medievales (Siglos XIII-XVI)), pp. 175-190.
[2] Ibídem.

jueves, 25 de septiembre de 2014

EN LAS FOTOGRAFÍAS DE LUVINA APARICIO

POR JUAN CARLOS OÑATE

Una suerte de reseña, no precisamente sobre la exposición de fotos Bajo la piel, de Luvina Aparicio Fuentes, sino tal vez sobre la mezcla de sensaciones y pensamientos al participar de ella como espectador. Redacté el texto hace varios años, acostumbrado a hacer anotaciones de este tipo cuando era periodista cultural; pero en esta ocasión, como no era para armar una nota periodística, dejé fuera datos y seriedad y me dejé llevar por el flujo de las palabras, quizá demasiado influenciado por las reseñas poéticas de Francisco Hernández. Retomé el texto hace poco y traté de pulirlo, dejándolo, me parece, como una reacción simple ante la que recuerdo como una magnífica exposición fotográfica.